Mercedes EQV 300: lujo en formato eléctrico
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Mercedes EQV 300: lujo en formato eléctrico

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En marcha, el EQV es extremadamente confortable por su bajo nivel de ruido y vibraciones. Foto: Francisco Javier Martínez
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En septiembre de 2020 arrancaba en la fábrica de Mercedes en Vitoria la producción del primer gran monovolumen eléctrico de la firma alemana, el EQV, un modelo desarrollado sobre la base del Clase V, pero que añade un plus de confort y equipamiento tecnológico a su hermano con motor térmico. Este proyecto es fruto de dos años de trabajo para adaptar las líneas de producción a los requerimientos técnicos y de seguridad requeridos para fabricar vehículos eléctricos de esta naturaleza. Y es que junto con el EQV, la factoría vasca está inmersa también en la fabricación del eVito, cerrando así el círculo dentro del segmento de vehículos comerciales ligeros.


Durante este tiempo, los responsables de Mercedes no solo han trabajado en la adaptación de las propias instalaciones, sino también en un intenso programa formativo destinado a todos los trabajadores implicados en la producción de estos modelos. Como consecuencia del esfuerzo de todas las partes implicadas, la factoría de Vitoria ha concluido todo el proceso de adaptación para producir el EQV y el eVito sin necesidad de parar la producción de sus equivalentes de combustión interna, los Clase V y Vito.


Pocos cambios estéticos

Respecto al Mercedes Clase V del que deriva, este EQV es prácticamente idéntico a nivel estético, con cambios muy sutiles en la parrilla –es algo más grande y aerodinámica en la versión eléctrica– o en las llantas, de nuevo diseño y también más aerodinámicas. De serie, calza unos neumáticos de 17 pulgadas de baja resistencia a la rodadura diseñados por Goodyear en exclusiva para este modelo.



Mercedes comercializa el EQV con dos carrocerías: 5,14 y 5,37 metros

 

Para esta prueba hemos podido ponernos a los mandos de la variante Larga, cuya longitud es de 5,14 metros. También existe una versión de batalla extendida conocida como Extralarga y una longitud de 5,37 metros. El paquete de baterías va ubicado en el suelo del vehículo, por lo que la marca ha optado por incrementar la altura libre al suelo en 2 cm para mantener la enorme habitabilidad interior de la que hace gala el Clase V.


Un detalle que nos ha llamado la atención es la disposición de la toma de carga en el lado izquierdo del paragolpes delantero, una solución que nos facilita el acceso a las tomas de recarga, aunque nos da la sensación de que está demasiado expuesta a los golpes. En cualquier caso, el acceso es sencillo y el sistema de bloqueo del cable es muy efectivo.


Nuestra unidad de pruebas contaba con dos puertas laterales de accionamiento eléctrico –de serie, la puerta izquierda es opcional–, una solución que nos parece muy acertada, así como techo solar con cortinilla en las dos filas traseras. Otro aspecto destacado es el enorme portón del maletero, que se puede abrir eléctricamente desde el mando del vehículo o desde el botón ubicado en el mismo. A su vez, la luneta trasera es practicable, lo que nos permite acceder a la carga de manera sencilla y sin necesidad de abrir el portón. Una vez abierto, encontramos un maletero muy aprovechable con una capacidad de 1.030 litros, suficientes para transportar sin dificultades el equipaje de todos los ocupantes.


Un interior práctico y lujoso

Una vez dentro, encontramos el mismo nivel de sofisticación que sitúa al Clase V entre los monovolúmenes más lujosos del mercado. La instrumentación es la misma que encontramos en la variante con motor térmico e integra una pequeña pantalla para el ordenador de a bordo. En este caso, el tradicional cuentarrevoluciones es sustituido por un reloj que nos indica el funcionamiento del sistema eléctrico.

En el centro de la consola central sobresale una pantalla táctil de 10,25 pulgadas con el nuevo sistema de infoentretenimiento MBUX, de serie en el EQV. Después de probarlo durante varios días podemos decir, sin lugar a dudas, que es uno de los mejores sistemas que podemos encontrar en el mercado. El nivel gráfico es excelente, la calidad de la pantalla es muy alta, integra una gran cantidad de aplicaciones y la visibilidad es óptima desde cualquier punto. 


Además, su sistema de reconocimiento de voz es muy intuitivo y nos permite acceder a un sinfín de opciones sin necesidad de apartar la vista de la carretera. En esta versión eléctrica, la pantalla multimedia nos da acceso a la función EQ, que nos ofrece una gran cantidad de información del sistema eléctrico y nos permite programar la carga. También podemos manejar este dispositivo mediante un touch pad ubicado entre los dos asientos delanteros.


El EQV incluye de serie el nuevo sistema de infoentretenimiento MBUX con pantalla de 10,25 pulgadas

 

A pesar de la gran cantidad de funciones integradas en el sistema MBUX, agradecemos que Mercedes haya decidido mantener los botones convencionales de la climatización, ya que muchos fabricantes han optado por suprimir estos controles y de camuflar su acceso dentro de complejos sistemas táctiles. Por lo demás, el salpicadero está fabricado con materiales blandos y muy agradables al tacto que contribuyen a incrementar ese aire premium que se respira por todo el habitáculo. Este carácter de nivel superior lo encontramos también en sus cómodos asientos, calefactables y de accionamiento eléctrico, en su sistema de sonido con 15 altavoces o en la gran cantidad de tomas de carga y controles que encontramos por todo el habitáculo.


Espacio para toda la familia

El Mercedes EQV ha sabido mantener uno de los puntos fuertes de su hermano de combustión, la habitabilidad interior. Las tres filas de asientos ofrecen una gran cantidad de espacio para las piernas, los hombros y la cabeza, independientemente de la disposición de los asientos –se pueden deslizar fácilmente mediante raíles–. Nuestra unidad de pruebas estaba configurada para seis plazas, con una disposición 2+2+2 con asientos individuales. Todos los asientos tienen apoyabrazos, cinturones de tres puntos, anclajes Isofix, se pueden reclinar, deslizar o extraer y son bastante cómodos, aunque podrían mejorar en agarre lateral. Los asientos de la segunda y tercera fila se pueden sustituir por una banqueta corrida para tres ocupantes, optimizando el espacio para un total de ocho personas en disposición 2+3+3.


Un referente en confort

El Mercedes EQV está propulsado por un motor eléctrico de 150 kW de potencia, equivalente a 204 CV, con un par de 362 Nm. Para alimentar a este propulsor, la firma alemana ha optado por un paquete de baterías de iones de litio de 100 kWh de capacidad bruta y 90 kWh de capacidad útil, así como por una caja de cambios automática de una sola relación y tracción delantera. La velocidad máxima está limitada a 140 km/h, aunque de manera opcional se puede elevar este límite hasta los 160 km/h.

El paquete de baterías de iones de litio tiene una capacidad útil de 90 kWh


Con esta combinación mecánica, el EQV se presenta como una opción muy interesante para conducción urbana y periurbana, ya que mantiene muchas de las ventajas conocidas del Clase V, pero añade un plus de confort por la ausencia de ruido y vibraciones. La suspensión, que en esta versión está reforzada, es muy efectiva a la hora de absorber irregularidades, aunque en carreteras en mal estado se nota que estamos conduciendo un vehículo de más de 2.600 kg de peso. Estamos convencidos de que la suspensión neumática opcional evitará estos pequeños inconvenientes.


Mediante un sencillo selector podemos elegir entre diferentes modos de conducción para priorizar las prestaciones o el ahorro energético: Sport, Comfort, Eco y Eco+. En el modo Eco la potencia se limita con carácter general a 136 CV, mientras que en Eco+ el límite está en 109 CV. También es posible controlar el nivel de acción de la frenada regenerativa mediante el empleo de las levas ubicadas tras el volante. Esta solución es muy interesante para utilizar el motor eléctrico como freno y optimizar la recarga de las baterías durante la conducción.


Más de 300 kms de autonomía real

En marcha es muy agradable por la ausencia de ruidos y vibraciones. La respuesta de la aceleración es muy buena, aunque no notamos ese arranque explosivo de otros vehículos eléctricos, aunque no podemos olvidar que hablamos de un monovolumen de 2.635 kg de peso en vacío. Es tremendamente cómodo, ofrece una muy buena visibilidad y tanto en ciudad como en carretera brinda un nivel de confort difícil de igualar.


La autonomía homologada es de 355 km, una cifra muy cercana a la realidad 


Un aspecto muy interesante es el que tiene que ver con la autonomía. Circulando sin prestar demasiada atención a la eficiencia podemos movernos en un consumo de unos 28 kWh cada 100 km, lo que nos da una autonomía real de unos 320 km. Si elegimos un modo de conducción más enfocado al ahorro y optimizamos la frenada regenerativa, podemos reducir el consumo hasta los 20 kWh/100 km, lo que elevaría la autonomía hasta los 450 km, aunque esta cifra no es fácil de mantener en una conducción por carretera a una velocidad normal. En cualquier caso, realizando un uso habitual, es fácil conseguir una autonomía real de entre 300 y 350 km, una cifra muy interesante que nos permite utilizar el EQV a diario sin demasiados sobresaltos.


10 horas de carga en Wallbox

Para recargar las baterías del EQV, Mercedes recomienda instalar una wallbox de 11 kW, con la que podemos cargar el coche por completo en unas 10 horas. Esto permite utilizar el vehículo durante el día y cargarlo por la noche sin más complicaciones. Asimismo, en una toma rápida de corriente continua de 110 kW podemos conseguir hasta el 80% de carga en 45 minutos.




En marcha, el EQV es extremadamente confortable por su bajo nivel de ruido y vibraciones

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