La factoría alemana de Opel en Eisenach cumple 30 años
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La factoría alemana de Opel en Eisenach cumple 30 años

OPEL EISENACH GRANDLAND X
Proceso de producción del Opel Grandland X en Eisenach: Foto Opel/Groupe PSA
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En paralelo a los 30 años de la reunificación alemana, la fábrica de Opel en Eisenach cumple sus primeras tres décadas de trayectoria. El entonces canciller alemán Helmut Kohl condujo desde la salida de la línea de montaje el primer Opel de Eisenach, un Vectra 1.6i, el 5 de octubre de 1990. La compañía, entonces integrada en General Motors, fue una de las primeras empresas en comprometerse a crear nuevos puestos de trabajo en Alemania del Este. Durante casi dos años, alrededor de 200 empleados produjeron 10.000 unidades al año de la exitosa berlina media en la antigua nave de producción de la fábrica de Eisenach (AWE). Al mismo tiempo, Opel comenzó la construcción de la planta moderna, que se inauguró en 1992, y desde entonces ha producido más de 3,5 millones de vehículos, con una inversión de unos 1.500 millones de euros en el estado de Turingia.


“Estamos muy orgullosos de nuestro equipo de Eisenach y del excelente trabajo que se ha hecho aquí a lo largo de 30 años”, expone el consejero delegado de Opel, Michael Lohscheller. “Ya sea un Vectra, un Astra, un Corsa, un Adam o, ahora, un Grandland X; todos ellos han salido de las líneas de producción de Eisenach con unos elevados estándares de calidad. Con nuestro compromiso en Turingia, también hemos hecho una importante contribución a la unificación alemana”.


Planificada según los principios de fabricación eficiente y equipada con los más modernos sistemas, la planta de Turingia trabaja con una productividad y una calidad especialmente altas, aseguran fuentes de la enseña germana. El año pasado se llevaron a cabo importantes trabajos de modernización en la planta para permitir la integración de la plataforma EMP2 de Groupe PSA, constructor en el que ahora está englobada la marca Opel. 


Prácticamente, se ha modernizado hasta el más pequeño rincón, aseguran desde Opel. Entre otros avances, el “matrimonio”, el proceso en el que se juntan el chasis y la carrocería, se ha actualizado por completo y se ha introducido un proceso de pintura más eficiente y respetuoso con el medio ambiente. El profundo trabajo de conversión y la producción del Opel Grandland X no sólo aseguran un futuro sostenible para la planta,  subrayan desde el fabricante alemán integrado en Grupo PSA, sin o que también supone un importante pilar en la ofensiva de electrificación de Opel. El mencionado SUV, ya sea en su versión híbrida enchufable o con los clásicos motores de combustión, sale de la línea de montaje en Eisenach.

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