El Grupo Renault se reorganiza a escala global
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La familia Renault Mégane fabricada en Palencia cumple 25 años

El Grupo Renault se reorganiza a escala global

RENAULT MEGANE
Un cuarto de siglo de historia del Mégane fabricado en Palencia. Foto: Renault
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El Grupo Renault ha anunciado lo que ha denominado un proyecto de evolución de su organización en torno a sus marcas, reagrupándolas en cuatro unidades de negocio: Renault, Dacia, Alpine y Nuevas Movilidades. El objetivo, según el constructor, será dar a cada unidad de negocio una organización autónoma. Este proyecto pretende crear una organización más simple y orientada a los resultados, reforzando siempre la cohesión, motivación y orgullo de pertenencia de los equipos reagrupados por marcas. La organización de las funciones a nivel transversal será también objeto de reflexión.


“La empresa necesita cambiar su 'modo de juego' y pasar de una búsqueda de volúmenes a una búsqueda de valor y rentabilidad. La organización en torno a cuatro marcas fuertes y a grandes funciones transversales permitirá trabajar de manera más simple, más orientada hacia los mercados y clientes, con un espíritu de equipo que permita conseguir el mejor resultado posible.  Es una palanca fundamental para la recuperación del Grupo” ha declarado Luca de Meo, director general del Grupo Renault.


En el contexto de este proyecto, la reflexión en torno a la creación, organización y puesta en marcha de estas nuevas unidades de negocio será pilotada por: Luca de Meo, director general del Grupo Renault, para Renault;  Denis Le Vot, director regiones, comercio y marketing del Grupo, para Dacia; Cyril Abiteboul, director general de Renault Sport Racing, para Alpine; y Clotilde Delbos, directora general adjunta y directora financiera del Grupo, para las Nuevas Movilidades. En cuanto esté suficientemente avanzado, este proyecto de evolución organizacional será compartido con la representación de los trabajadores, señalan desde Renault.


25 años de la familia Mégane


La familia Mégane, que se fabrica en la factoría de Renault en Palencia, cumple 25 años desde su aparición. A sus éxitos internacionales, suma el hecho de ser la gama más vendida de la historia del automóvil en España en un año natural (2004), con más de 117.000 unidades comercializadas en nuestro país. Industrialmente, ha sido un pilar de la producción del constructor francés en España, con más de cinco millones de unidades fabricadas en la Factoría de Palencia con destino a todo el mundo, a lo largo de sus cuatro generaciones. 

La gama de este modelo sustituyó, en su día, al Renault 19. Su gran novedad fue ofrecer una amplia gama de hasta seis carrocerías diferentes, cada una con su personalidad propia, pero con un alma común.

En los años 80, el presidente de Renault, Raymond Lévy, optó por iniciar lo que la compañía considera una revolución cultural hacia la calidad. Reconocido precisamente en este ámbito, el R19 estableció una base sólida que se reflejó posteriormente en la gama Mégane. "Para tener éxito, debimos por supuesto aprovechar la fama de calidad del 19, pero además ofrecer más prestaciones al cliente, con un contenido más generoso y atractivo", cuenta Michel Faivre-Duboz, director del proyecto de lanzamiento de Mégane en los 90.


Según Renault, la marca tuvo que aprender a diseñar y fabricar más barato los elementos que conforman la base de un vehículo. En este periodo, Renault se acercó a Volvo. Así pues, se mandó una misión de observación a la fábrica holandesa que el constructor sueco compartía con el japonés Mitsubishi. En realidad, lo esencial estaba en Japón. Michel Faivre-Duboz y un equipo pusieron rumbo al país del sol naciente y allí hicieron un descubrimiento sin apelativos: "¡Su precio de coste era un 30 % menor que el nuestro!". Para comprenderlo, Renault alquiló un Mitsubishi Colt, el equivalente al Renault 19. Si la competitividad no procedía de su concepción, había que buscarla en las compras y la producción con, además, un yen infravalorado.


En este contexto de fuerte competencia se impuso la idea de crear una auténtica familia Mégane, incluido un monovolumen inédito en este segmento: "Pasar del diseño del coche para todos al del coche para cada uno", recuerda el director del proyecto. Basado en la plataforma del R19, Mégane heredaría íntegramente su bloque delantero, además de los motores diésel del segmento F y los motores de gasolina del segmento E. Por si fuera poco, "Mégane y Scénic tienen el mismo salpicadero. Solo se ha sobreelevado e inclinado unos quince grados en el monovolumen". 


En el momento de su lanzamiento en 1995, las versiones berlina y coupé fueron, sin embargo, criticadas en un artículo de la revista Auto Plus. "Ponía en duda la estabilidad de la berlina en situación de frenado-curva", recuerda Michel Faivre-Duboz. En respuesta a esta minicrisis mediática, se generalizó el tren trasero de cuatro barras. Hasta entonces, estaba reservado a las motorizaciones más potentes de la gama. Y si el coupé tiró de toda la gama hacia arriba, el verdadero catalizador de las ventas de la familia llegaría en 1996 con el monovolumen. Gustó tanto que la cadencia de producción de 600 al día se cuadruplicó hasta llegar a las 2,200 unidades.


A día de hoy, en que se acaba de lanzar la renovación de su cuarta generación, la nueva gama, que llega estos días a la Red Comercial, presenta la innovadora versión E TECH Híbrida Enchufable, que constituye la oferta más avanzada del segmento en estos momentos, gracias a las más de 150 patentes provenientes de la experiencia de Renault en Fórmula 1, que una vez más se transmiten al cliente “de la calle” a través de la gama Mégane.

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