OPINIÓN (Luismi): España, gigantesca planta piloto

OPINIÓN (Luismi): España, gigantesca planta piloto

Luis miguel gonzalez director autorevista 37428
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Por enésima vez, una planta española actúa como piloto (no de pruebas o ensayos), sino en operaciones industriales en tiempo real para lanzar proyectos de la máxima envergadura. El Opel Crossland X cristaliza el primer gran paso del binomio PSA-Opel (con la integración de la marca alemana en el grupo francés).


Es cierto que el modelo se había gestado con antelación a la realidad que se anunció el pasado 6 de marzo, con la configuración de un potente nuevo actor en Europa, pero coloca a la factoría de Opel en Aragón como referencia del constructor resultante. Esa condición se refrendará después del verano con la llegada del hermano del Crossland X, de la marca Citroën y continuará con nuevos proyectos conjuntos en el Centro de PSA Vigo.


Proyectos de este calado están en línea con el estreno en España de la plataforma MQB A0 del Grupo Volkswagen, en las plantas de SEAT en Martorell y de Volkswagen Navarra. Todo se mueve en una estela de la industria constructora española, a la que había ligar proyectos anteriores como la espectacular transformación de Ford en Valencia en los últimos años, acogiendo lanzamientos en exclusiva mundial. También la adjudicación a las plantas de Valladolid y Palencia, de modelos tan cruciales como Captur y Kadjar, respectivamente. Sin olvidar, logros similares en Mercedes-Benz Vitoria y, en industriales pesados, de Iveco en Madrid.


Todo este enorme flujo convierte, sin duda, a España en una imaginaria, eficiente y gigantesca planta, más allá de mero piloto, en el contexto internacional.


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