El sector español de componentes de automoción ante el Brexit

El sector español de componentes de automoción ante el Brexit

Maria luisa soria sernauto2 57107
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La salida del Reino Unido de la Unión Europea afectará a la industria de automoción española, ya que se trata de nuestro cuarto mayor socio comercial, por lo que cualquier modificación en el actual marco regulatorio tendrá efectos sobre los proveedores españoles de automoción.

En términos de intercambios comerciales, las empresas españolas exportaron, en 2018, equipos y componentes para automoción por valor de 1.517 millones de euros, lo que supone una cuota del 7,1% sobre las exportaciones totales del sector. Ese año las importaciones de componentes ascendieron a 731 millones de euros, por lo que la balanza comercial presentó un saldo positivo en de 786 millones de euros. En referencia a 2019, para el periodo enero – octubre las ventas a Reino Unido han supuesto 1.279 millones de euros, lo que supone una mínima caída del 0,5% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que las compras procedentes del mercado británico, para este mismo periodo, han experimentado un descenso del 2,1%.


A nivel industrial y tecnológico, en Reino Unido están localizadas más de 20 plantas de producción y centros de I+D+i de empresas españolas del sector, proveedores de primer nivel de los principales fabricantes de vehículos. Dada la relevancia de este mercado para la industria, resulta crucial contar con un marco jurídico estable y predecible, una vez el Derecho de la UE deje de aplicarse en el Reino Unido, tanto para las inversiones como para los intercambios comerciales, que garantice la competitividad de nuestras empresas.


“Resulta crucial contar con un marco jurídico estable y predecible, una vez el Derecho
de la UE deje de aplicarse en el Reino Unido”


Es importante tener en cuenta que, durante el periodo de transición hasta el 31 de diciembre de 2020, Reino Unido seguirá dentro del mercado único europeo, de tal forma que la situación permanecerá estable tanto para las empresas como para los inversores. Durante esta fase será prioritario avanzar en las negociaciones comerciales que permitan alcanzar un Acuerdo de Libre Comercio, entre la Unión Europea y Reino Unido, basado en el acceso al mercado, el apoyo a las cadenas de suministro integradas y la cooperación en materia de regulación y normas.


Para el sector de automoción, altamente globalizado y regulado, dentro de las directrices de negociaciones globales sobre las relaciones futuras con el Reino Unido, la UE debería priorizar alcanzar el mayor grado de convergencia y armonización a largo plazo en relación con la normas y reglamentación técnicas. El acceso recíproco al mercado implicará una negociación de criterios de cooperación en materia de regulación, lo cual es particularmente importante para las pymes, a fin de evitar la generación posterior de barreras no arancelarias.


“Resultaría fundamental lograr reducir al mínimo los controles aduaneros y
verificaciones que afecten a las cadenas de suministro y a los procesos de
producción”


Resultaría fundamental lograr reducir al mínimo los controles aduaneros y verificaciones que afecten a las cadenas de suministro y a los procesos de producción, y facilitar el acceso al mercado sin barreras arancelarias. No obstante, es preciso que dicho acuerdo salvaguarde las relaciones comerciales existentes con terceros países y garantizar el cumplimiento de unas normas de origen para los productos con respecto a los “terceros países”. Las normas de origen deberían basarse en las normas preferenciales de la UE y en los intereses de los productores europeos.


Finalmente, el acuerdo debería asegurar el acceso al talento, garantizando la movilidad de las personas, y la igualdad de condiciones para evitar posiciones de desventaja competitiva en el futuro, tanto en el tratamiento fiscal de las empresas españolas implantadas en Reino Unido como por posibles ayudas gubernamentales al sector, fuera del marco comunitario, para atraer inversiones.


El resultado de la negociación que se va a llevar a cabo en los próximos 11 meses es crucial para el sector español de componentes, y deberá tener en cuenta periodos transitorios para favorecer la adaptación progresiva a la nueva situación y evitar disrupciones que dañen la posición competitiva de la cadena de suministro de automoción española y europea.


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