OPINIÓN: Claves para la sostenibilidad competitiva de la industria española de equipos y componentes
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OPINIÓN: Claves para la sostenibilidad competitiva de la industria española de equipos y componentes

J m pujol 1 23761
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España sigue, poco a poco, escalando posiciones, recuperando la confianza de los mercados y retomando el potencial de inversión. El sector de la automoción no está siendo una excepción en este proceso de recuperación económica. Con más de un millar de empresas fabricantes de equipos y componentes de automoción somos el cuarto país de Europa con mayor producción de componentes. De esta producción, nuestras empresas exportan en torno al 60% de la facturación, cifra que alcanza el 82% si se consideran los componentes suministrados a las plantas de vehículos que luego son exportados.


Más allá de clasificaciones, si miramos hacia dentro, este sector contribuye significativamente a la economía y sociedad de nuestro país. En 2014 facturamos casi 30.000 millones de euros, empleamos a 318.000 personas (directa e indirectamente) e invertimos el 3% de nuestra facturación, es decir, 905 millones, en I+D+i. Estas son algunas de las cifras que muestran que, tras años difíciles, nuestro sector vuelve a respirar aunque todavía no a «pleno pulmón» como sería deseable.


Además, nuestra industria tiene un fuerte efecto multiplicador sobre la actividad económica. Por cada euro de demanda de productos del sector se generan 3,1 en el conjunto de la economía española, uno de los ratios más altos de la industria.


Como se pone de manifiesto en la ‘Agenda Estratégica Componentes 2020’ elaborada por Sernauto, en colaboración con The Boston Consulting Group, mantener la competitividad de nuestro sector de cara a 2020 es algo que requiere estrategia y trabajo conjunto. El mercado hoy es global y los estrechos márgenes no dejan lugar a la improvisación.


Entre otros, los retos que nos hemos marcado pasan por seguir apostando por los mejores profesionales (la mayoría altamente cualificados), ser operativamente todavía más eficientes, continuar invirtiendo en tecnología para mantener nuestra posición de liderazgo y diferenciación frente a otros países, y fomentar el crecimiento internacional, mediante las exportaciones y la multilocalización.


Para hacer frente a estos retos y potenciar esta industria, creemos que tanto el tejido empresarial como las administraciones públicas deben trabajar codo con codo en torno a cuatro ejes de actuación:


1- La I+D+i, agilizando su gestión y aumentando la efectividad del uso de los fondos.
2- La competitividad en costes, fomentando la flexibilidad laboral, la estabilidad de los costes energéticos y la mejora de los costes logísticos, entre otras cuestiones.
3- La internacionalización de las empresas, apoyando la exportación y la multilocalización.
4- La financiación, facilitando un mayor acceso al crédito bancario y a mecanismos de financiación alternativos.


Las iniciativas propuestas en la Agenda Estratégica suponen una palanca que va a permitir sostener la competitividad de esta industria, que tiene un gran peso en la economía, en términos de contribución al empleo, fiscalidad, innovación y balanza comercial. Y, por qué no, encaminar nuestros pasos hacia cifras de crecimiento en facturación, empleo o inversión en I+D+i.


En el caso de llevarse a cabo las medidas contempladas en la Agenda, obtendríamos un incremento de la facturación de 6.800 millones de euros y de la exportación en 2.400 millones de euros. Lo que, a su vez, permitiría la creación de 30.000 nuevos puestos de trabajo directos, un 16% más, lo que supondría unos 50.000 nuevos empleos directos e indirectos. Y, por supuesto, aumentaría también nuestra inversión en I+D+i en 600 millones de euros (con respecto a 2013) llegando a alcanzar un 4% de la facturación del sector en 2020, porcentaje al que nos acercamos en el 2014 al llegar al 3%, el triple de la media nacional.


Además de este dato, hay otros indicadores que muestran que vamos en la buena dirección: el objetivo de aumentar en un 29% el Valor Añadido Bruto (VAB) del sector fue conseguido ya en 2014, pasando de 5.600 a 7.200 millones de euros, lo que nos alienta en nuestro propósito.


Los retos por delante no son menores. Pero el sector tiene el foco puesto en este horizonte y cuenta a su favor con la veteranía, el capital humano, la capacidad y diferenciación tecnológica, así como unas consolidadas relaciones con los fabricantes de automóviles.


Hoy, más que nunca, el futuro está en nuestras manos. Agarremos fuerte el volante y recorramos con decisión esa carretera llamada “futuro” con la pasión, el esfuerzo y el buen hacer que siempre nos ha caracterizado.


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