OPINIÓN: Ana Santiago, CEO de Sisteplant ¿Evolución o Revolución?

OPINIÓN: Ana Santiago, CEO de Sisteplant ¿Evolución o Revolución?

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Las fuentes más optimistas hablan de incrementos exponenciales en la venta de vehículos eléctricos de hasta 125 millones en 2030 y crecimientos recientes de un 54%, con una alta contribución de China a este ratio. Por otra parte, los nuevos modelos de movilidad se implantarán radicalmente en un horizonte no muy lejano. Lo cierto es que, aunque existe gran incertidumbre, todos somos conscientes de que las cosas cambiarán mucho, y pronto algunas de las incógnitas actuales quedarán resueltas.


Si analizamos como está afrontando la industria de automoción estos cambios, vemos que, mientras los grandes actores están estableciendo sus planes de desarrollo (con más o menos innovación), no está tan claro que esto esté ocurriendo en toda la cadena de valor. De hecho, la postura de la industria tradicional es bien diferente de las estrategias que están adoptando los nuevos agentes que entran en el sector.


Por una parte, están los “viejos conocidos” retos, no por ello siempre bien conducidos, como son la interminable reducción de márgenes, combinada con el impacto que puede tener en el negocio la desaparición de procesos tradicionales; la incorporación de nuevas tecnologías de fabricación; la necesidad de flexibilización extrema; los requerimientos de integración de la cadena de suministro, los nuevos requisitos de trazabilidad o los deberes pendientes en materia de control y monitorización de procesos suponen importantes retos no siempre fáciles de afrontar.


A esto se unen los retos de la sostenibilidad, impulsar el conocimiento tecnológico a todos los niveles, o la urgente necesidad de innovación en producto/proceso con horizontes no siempre claros.


Las empresas tecnológicas que están entrando en el sector pueden tener algunas ventajas competitivas, pero también importantes barreras que solucionar: volatibilidad de las soluciones, la propia incertidumbre del escenario final, la falta de experiencia en un mercado con años de historia…


Todo esto nos lleva a reflexionar sobre qué líneas de trabajo hay que activar inexcusablemente:


  • ¿Evolucionar o revolucionar? La respuesta la sabemos todos, claramente revolucionar: armonizando las estrategias a corto con una visión totalmente diferente de nuestros modelos de negocio y sobre todo de nuestras fábricas. No olvidemos que allí es donde ocurre gran parte del juego.
  • Diseñar una organización equilibrada donde convivan los nuevos perfiles con los trabajadores que nos han hecho llegar hasta donde estamos. La sabiduría está en casa aunque muchas veces la utilizamos de forma empírica, sin estructurar y sin capacidad de difundirla de forma eficiente. Es fundamental conocer cómo se comportan nuestros procesos, qué variables son relevantes, qué es importante y qué no es. Igualmente lo es dotar a nuestros equipos de herramientas que les permitan catalizar la generación de ideas de mejora y su implantación.
  • Orientar el diseño a valor, lo que supone organizar la parte creativa y noble del diseño para generar un precio diferencial en el mercado y sorprender al cliente. Creando así un modelo de trabajo capaz de responder a una gama de productos mucho más amplia y personalizada, con ciclos de vida muy cortos, costes aquilatados y competitivos y con un nivel de calidad del 100%.
  • Flexibilización extrema de los procesos, de forma que podamos reaccionar rápidamente ante cambios o personalizaciones de producto. Teniendo en cuenta que el factor robustez coge especial fuerza.
  • Cuestionarnos nuestras tecnologías actuales, así como la configuración de los equipos productivos. Ensayar nuevas tecnologías, y aprender de esta experimentación para poder incorporarlas de forma robusta cuando sea necesario. Modularizar nuestros medios productivos, intentando en todo momento que las líneas de producción futuras sean reconfigurables, para poder responder a los requisitos de personalización de producto.
  • Desde el punto de vista digital, acometer proyectos integrales, dando pasos seguros pero teniendo en cuenta la meta final, que no es otra que lograr un dominio integral del proceso. Los sistemas de monitorización avanzada permiten prever fallos de forma temprana, robustecer los procesos, orientarlos a cero defectos e industrializar en entorno de laboratorio para ser extremadamente eficientes en los nuevos lanzamientos.

La formación de tecnólogos de proceso totalmente comprometidos con la innovación, permitirá obtener altísimos ratios de retorno de la inversión


No es la primera vez que hablamos de este tipo de actuaciones, y si bien observamos cierta inquietud por conocer como este proceso de transformación pueden contribuir a mejorar la posición competitiva de nuestras empresas, se echa en falta plantes integrales con un enfoque holístico. La bonanza actual no debe confundirnos.


Los planes a corto nos permitirán mantener los márgenes controlados, pero sobre todo deben ayudarnos a financiar los planes de transformación a largo plazo. Es fundamental establecer planes evolutivos, pero también revolucionarios, que nos permitan innovar y seguir siendo competitivos.


Conclusiones


Los escenarios industriales futuros combinarán un incremento del peso tecnológico con un papel reforzado de las personas como alma del sistema. Los entornos TIC tradicionales no son suficientes para este reto tecnológico, y requieren un mayor desarrollo para convertirse en la inteligencia tecnológica de la planta, aportando conocimiento a todos los niveles: gestión y operación.


Además de conseguir un vuelco en las formas de gestión en planta, la formación de tecnólogos de proceso totalmente comprometidos con la innovación, permitirá obtener altísimos ratios de retorno de la inversión que supone esta transformación global.


Por último, recordar que en este camino vamos a encontrar muchas opciones, no todas válidas para nuestro negocio. Sin embargo, el simple hecho de experimentarlas nos va a ayudar a generar fuentes de inspiración.


Se están generando muchas oportunidades, pero solo los que hagan los deberes, tendrán plaza en este tren.


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